Colágeno: ¿cuáles son los principales tipos?

colágeno

El colágeno representa uno de los principales ingredientes de las formulaciones cosméticas debido a su propiedades hidratantes y regeneradoras, entre otras.  Además, tiene una gran capacidad para unir moléculas de agua, ayudando a mantener el contenido adecuado de humedad en la piel durante el día, dando un aspecto más hidratado y suavizando nuestra piel.  No solo es un humectante natural, sino que gracias a su capacidad de formar películas hace que se reduzca la pérdida de agua transepidérmica. También se ha demostrado que el colágeno acelera la cicatrización de heridas y ayuda a los tejidos a regenerarse.

En nuestro organismo, el colágeno se sintetiza como procolágeno por parte de los fibroblastos. Sin embargo, existen muchos tipos de colágeno y no todos son igual de recomendados para su uso en formulaciones cosméticas.

El colágeno como proteína estructural constituye una gran parte del tejido conectivo, particularmente en huesos, tendones, articulaciones y en la piel. La estructura primaria del colágeno consta de aminoácidos, principalmente por glicina (33%), prolina e hidroxiprolina (22%). La estructura secundaria está formada por cadenas aminoacídicas agrupadas en hélice con tres aminoácidos por vuelta.

Tipos de colágeno

A día de hoy, se han caracterizado hasta 29 tipos de colágeno, sin embargo, más del 90% del colágeno en todo el cuerpo es de los tipos I al V, siendo el tipo I el más abundante.  A continuación, se muestran los tejidos y órganos donde se pueden encontrar los tipos de colágeno más abundantes:

  • Colágeno tipo I: piel, tendón, vascular, ligadura, órganos, hueso.
  • Colágeno tipo II: cartílago.
  • Colágeno tipo III: fibras reticuladas.
  • Colágeno tipo IV: forma la base de la membrana basal celular.
  • Colágeno tipo V: se encuentra en tejidos que contienen el tipo I.

 

La piel contiene principalmente los tipos de colágeno I, III y V, siendo dominante el tipo I. Por ello, este tipo de colágeno es el más recomendado en formulaciones cosméticas y suele obtenerse de fuentes marinas.  Debido a su elevado peso molecular, el colágeno no penetra en capas más profundas de la piel. Por ello, también se utiliza colágeno hidrolizado. Al hidrolizar el colágeno, se obtienen polipéptidos más cortos, capaces de penetrar en la piel aportando hidratación a estas capas. Además, su solubilidad es mayor, por lo que aporta otra ventaja a la hora de preparar formulaciones cosméticas. Durante años el colágeno hidrolizado también se ha utilizado como suplementación oral para disminuir el dolor articular. Para ello, el más recomendado es el colágeno tipo II, que es el más abundante en cartílagos.

Bibliografía

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